Los vecinos llamaron a la Policía 🚨 alertados por unos maullidos. Dentro del piso, abandonadas y sin saber cuánto tiempo llevaban allí, estaban Katy y Dori, dos hermanas gatas de 6 y 3 años.
Su rescate fue solo el principio: lo que ocurrió después en nuestra oficina nos cambió a todos.
Trasladadas a la Protectora Alba, conocimos su caso 👀 y no dudamos en echarles una mano para que pudieran disfrutar de más espacio, tranquilidad y de estar juntas hasta encontrar su hogar definitivo.
Y así fue como Katy y Dori llegaron a nuestra oficina 👩💻🐈. Asustadas, sin querer salir del transportín.... Las dos hermanas de 6 y 3 años no entendían nada, no se acercaban, no confiaban.
No os vamos a engañar, no fue fácil. Observaban desde la distancia, pasaban horas debajo de una manta escondidas... pero nada que el tiempo, la paciencia y el cariño no puedan cambiar. Ahora echamos la vista atrás y ¡ha sido increíble! 🫶🥰
Lo que iba a ser una acogida temporal se convirtió en su casa 🏠 durante casi cinco meses. Nuestra oficina dejó de ser solo un lugar de trabajo para convertirse también en su refugio (y en ese lugar donde, sin esperarlo, todos hemos ganado algo ❤️).
Entre todos hicimos equipo 🤜🤛: turnos para darles de comer, limpiar areneros, jugar con ellas y, claro, mimarlas también. Adaptamos el espacio para que tuvieran zonas donde trepar, descansar y estimularse.
Y sí, también cayeron más chuches de las que nos gustaría reconocer 😅.
Ya quedaba poco de esas michis desconfiadas que llegaron hacia unos meses. Ahora se paseaban de mesa en mesa curiosas, buscando contacto, moviéndose con seguridad y haciendo de nuestros ordenadores su camita más cómoda.
Eran las reinas de la oficina: tenemos la galería del móvil llena de sus fotos y de las travesuras compartidas. Incluso los jefes se pasaban por la ofi los fines de semana para que no estuvieran solas.
Porque cuando un gatete (o cualquier animal), depende de uno, no hay días libres 🗓️❌. Aquí no les faltaba de nada 🙌.
Pero también éramos conscientes de que este no era su final y se merecían un hogar de verdad ✨. Y, por desgracia, no era tarea sencilla. Porque eran dos (y separarlas no era una opción). Porque no eran bebés.
Hasta que, después de meses, apareció la familia adecuada. Su familia ❣️.
Katy y Dori se han marchado juntas. Como siempre han estado. Y como siempre las vamos a recordar 💭. Ahora viven felices en un hogar donde ya había otros dos gatitos esperándolas 😽.
Su historia nos deja una lección que no debería olvidarse: los gatetes adultos también merecen una oportunidad.
Adoptar no siempre es fácil, pero cuando das con las personas adecuadas, todo encaja. Y en Patitas nunca vamos a darnos por vencidos. Tirar la toalla cuando un peludo nos necesita, no va a entrar nunca en nuestros planes.
Ojalá más finales como este. Ojalá más familias y tutores que se atrevan ❤️🩹.
¿Por qué hacemos esto? El compromiso de Patitas&co con los gatetes abandonados
Katy y Dori no son una excepción en Patitas&co, son la regla 💯.
Desde que abrimos las puertas de nuestras tiendas en Fuencarral y Narváez, hemos hecho del rescate y la adopción de perretes y gatetes abandonados uno de los pilares de la marca.
No es marketing: es parte del trabajo del día a día 💪.
Colaboramos con protectoras como Alba acogiendo casos urgentes en nuestra oficina, organizamos jornadas de adopción en tienda, donamos producto cada mes a refugios...
Además, estamos muy cerquita de contar con nuestro propio refugio: Patitas&Rescue, donde daremos cobijo y atención veterinaria 🩺 a peludos que esperan familia. Por eso seguiremos contando estas historias, una a una, hasta que adoptar un peludo adulto sea tan natural como adoptar un cachorro.
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